
Pues sí, por el título y la descripción nuevos habréis notado un cierto cambio en el alma de este Blog, pero todo tiene su razón: yo soy más de ver películas. Y para no abandonar tan pronto esta empresa tendrán lugar en este pequeño rincón virtual, también,
críticas cinéfilas que informarán cuán recomendable o no es la cinta que aquí os presento. De hecho, empezamos con una muy reciente, quizás de las mejores que he visto en mucho tiempo, y no, no lo digo por que haya ganado el
Oscar a la Mejor Película de este año(dichos premios ya están demasiado politizados y vendidos al mejor postor). Señoras y señores, hoy toca
Green Book de Peter Farrelly.
Antes de comenzar fijémonos en su realizador, en ese nombre. ¿No os suenan los Hermanos Farrelly, Peter y Bob, los responsables de comedias míticas y hasta tiernas a pesar de su absurdo ritmo como Algo Pasa con Mary, Irene y Yo o Amor Ciego, y otras de peor calidad como Movie 43? Pues uno de ellos, el citado Peter, decidió tomar un camino radicalmente diferente y traernos, basado en una historia real y bonita, una película que lo saca de ese encasillamiento creativo para elevarlo como un cineasta brillante, que sabe introducir un humor característico pero fino en esta trama que rebosa humanidad.
Retrocedemos hasta los años 60. Tony Lip, interpretado por el gigante de la interpretación Viggo Mortensen, es un rudo pero a la vez bonachón italoamericano del barrio del Bronx, Nueva York, quien, tras estar "temporalmente" sin trabajo, es contratado por un pianista afroamericano llamado Don Shirley, un papel para otro coloso como es Marhershalah Ali, como su chófer durante los meses que dure su gira de conciertos por el sur de Estados Unidos, una región, especialmente en aquella época, hostil contra la raza negra. Por ello, Tony se guiará por el "Libro Verde"(de ahí el título de esta obra)que le indicará los pocos establecimientos dispuestos a aceptar personas de color. Todo lo que se desarrollará después, a través de las muy diferentes perspectivas de ambos personas, es un relato conmovedor de la continua lucha contra el racismo y los prejuicios, sin pecar de sensiblera en exceso, un viaje hacia lo más profundo de América y de uno mismo.

La historia, por lo visto, nos es más que conocida, con los típicos ingredientes conciliadores y efectivos para su mensaje. Pero, aunque la idea no sea original, la forma de contarla y, sobre todo, de presentarla, es muy diferente a todo lo anterior, sin incidir tanto en los momentos más difíciles y los ataque más humillantes hacia Don por su raza sino que equilibra la balanza con una suerte de golpes cómicos que, sin embargo, no esconden ni quieren hacerlo la cruda realidad de la época. En cada concierto, en cada tecla del piano que toca casi sentimos esa impotencia del personaje de Ali, desahogada en un compás trágico y constante.
Tampoco se puede olvidar la creciente transformación de su acompañante, un Tony de fuertes raíces y con sus prejuicios, aunque sin llegar nunca al nivel de los blancos de su alrededor. Con un principio algo accidentado por las excentricidades del genio al que conduce, pronto nacerá entre ambos una gran amistad, hasta el punto de ayudar el segundo al primero para escribir bonitas cartas a su mujer o ayudándose en más de un problema. Puede que no tengan la misma cultura y vivan una realidad distinta, pero eso importa bien poco cuando la humanidad esta presente.
No es una obra redonda. Quizás se torne demasiado previsible en no pocas ocasiones y otra pega podría ser que no se profundiza tanto en el artista, sus inquietudes que en más de una vez se nos muestran y no se ahonda más en ellas. Aparte de ello, no puedo decir nada destacable en ese sentido. No se me ocurre. También habría que tener presente que la película no solo es una representación del racismo sureño y la ignorancia, sino además un canto a la libertad y de la individualidad, al margen de que color o etiqueta te pongan. Ver a las personas como realmente son, y olvidándonos de esa cáscara superficial que nosotros mismos creamos.

Para concluir, pienso que su visionado tendría que ser obligado y más en estos tiempos, donde los avances científicos y tecnológicos no han ido tanto de la mano con otros problemas que, más que desaparecer, aumentan y cada vez más rápido. Los niveles de antisemitismo por las nubes, atentados contra mezquitas, asesinatos de afroamericanos(en correlación al tema de la película)...Debemos tomar conciencia del presente y hacer un verdadero esfuerzo por dejar atrás todo ese odio, toda esa intolerancia que tanto mal hace a la civilización humana, desde siempre. Green Book es un claro ejemplo como, incluso en tiempos difíciles, hay esperanza para un entendimiento, hasta para superar las limitaciones y transformar la realidad. Por cierto, está basada en hechos reales, para que no quepa duda de su veracidad.