sábado, 30 de mayo de 2020

Un Desmadre de Viaje, divertida y conmovedora película

No todo en el Séptimo Arte puede ser una Obra Maestra. No son pocas las veces que las pequeñas películas, con la aspiración de entretener y nada más se hacen un gran hueco en cartelera y, me atrevería decir, que componen la mayoría de la cartelera actual. Sin embargo, también las hay que, además de ofrecer un efectivo entretenimiento por un tiempo que no suele exceder las dos horas, el visionado nos deje con un gran sabor de boca, al añadirle elementos más íntimos y emocionales al producto, como ocurre con Desmadre de Viaje, protagonizada por unos magistrales Seth Rogen y Barbra Streisand. Y es que, sin ser la gran cosa, eso no la exigua de suponer un recomendable pasatiempo para verla un finde, con tu madre si es posible, para disfrutarla aún más.
Andy Brewster, interpretado por Rogen, es un joven inventor que ha patentado un novedoso y ecológico producto de limpieza, aunque le cuesta lo suyo encontrar un posible comprador. Tiene que viajar por varios puntos de los Estados Unidos para promocionar su producto. Mientras su madre, Barbra Streisand la actriz que la encarna, anda deprimida desde la muerte de su esposo, acaecida hace ya muchos años, por lo que Andy, en un intento por hacerla feliz, decide llevarla en su viaje y, en secreto, hacer que se encuentre con su amor del pasado, Andy Margolis, quien mora en San Francisco. Pero dicha travesía supondrá, a medida que pasan los días, en un auténtico reforzamiento de la relaciones entre madre e hijo.
El presente filme, disponible en Netflix, no abandona en ningún momento su pretensión: un ligero pero efectivo entretenimiento de fin de semana, ideal para verla con tu madre. Aunque el guión no sea el más brillante y más de una vez la historia se desvirtúe un poco(al final el viaje para conocer al tal Andy se hace demasiado largo y alguna subtrama que no aporta nada a la cinta), nada peca lo demasiado para que la nota a "Un Desmadre de de Viaje" baje al suspenso, pues proporciona iguales dosis de comedia y drama, especialmente en su recta final, donde el relato se torna conmovedor. Quizás, como mencioné antes, las diversas paradas tanto para promocionar el producto de Andy como las salidas de tono de la madre, incluyendo la visita a cierto club de Stripers, solo sirvan para "engordar" más la duración de la película, resultando completamente prescindibles. Sin  embargo, de nuevo pongo hincapié en que no es una cinta que aspire al Oscar o ni siquiera para ser recordada por su calidad, sino concebida como un pequeño entretenimiento con mensaje incluido: la importancia de una madre en nuestras vidas, algo que demasiadas veces olvidamos, asfixiados por este ritmo tan vertiginoso por el que transcurre todo. Y eso la hace mejor que la mayoría de comedias baratas, protagonizadas por los mismo de siempre y exhibiendo un humor tan pretencioso como pueril. Esto es diferente.
En resumen, para que no quepa duda, échale un vistazo a la nueva adquisición de Netflix(aunque estrenada ya en 2012), una comedia simpática y emocional hacia su término, con dos increíbles actores que bordan el papel y un mensaje que vale la pena escuchar. No te marcará la vida desde luego, pero permanecerá en tu memoria de forma muy grata.

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