¡Bienvenidos!Acomodaos y sentíos como en casa en este nuevo rincón dedicado exclusivamente a reseñas y recomendaciones de libros que un servidor leyó en su momento. Espero que cada entrada que aquí exponga os resulte de lo más útil y efectiva a la hora de zambulliros en la lectura, hoy un bien en extinción. Se tratarán muchos géneros, puntos a favor y en contra pero, sobretodo, dejaré bien claro tan recomendable o no es la obra que aquí os traigo. Sin más que añadir a esta introducción, comencemos con una que recientemente acabé de leerla y, francamente, me dejó muy impactado. Os presentó Palabras Envenenadas de Maite Carranza.
Premiada por Edebé en categoría de Literatura Juvenil en 2011, esta novela cuenta como historia la desaparición de Bárbara Molina, una joven de 15 años cuyo rastro se perdió hace más de cuatro años. Sin embargo, un inesperado suceso lo cambiará todo y hará de ese día una carrera contrarreloj para, nada menos, saber la verdad, a través de los ojos de tres personas cercanas a la chica, como su amiga Eva, el subinspector antes encargado del caso Salvador Lozano y su madre Nuria, además de la narración en primera persona acometida por la misma Bárbara, en no se sabe que lugar.
Dicho lo anterior, nos adentramos en una trama que va más allá de constituir una intriga policíaca, sino que pone en tela de juicio de una forma clara y dura aquellos mitos y preconcebidas ideas respecto a la juventud y la sociedad contemporánea. Evidentemente, la autora se sirve de todos los posibles sospechosos del caso, representando en el exnovio de Barbara, el incontrolable Martín Borrás, como arquetipo de joven adinerado y altamente inmaduro que en la mentalidad colectiva puede ser visto como una atracción muy sugerente que encandilaría a más de una malafortunada. Pero también nos la vemos con el profesor de Sociales Jesús López, docente en la escuela de Bárbara y seductor de sus alumnas a través de su extenso conocimiento sobre las artes y la filosofía, el cine y la literatura, pero bajo esa mascara intelectual se esconde un carácter pederasta el cuál consigue disimular transmitiendo buen rollo y cercanía con esas chicas, incluyendo nuestra protagonista. Ambos son señalados por su peculiar relación con ella y, sin embargo, ninguno parece ser el culpable, mientras oímos la nerviosa y asfixiante narración de la víctima desde algún sótano, lejos de toda civilización, apresada por un peligroso maníaco del que nunca desvela su nombre. A medida que el lector avanza en sus páginas, los giros argumentales y alguna repentina información atrapan por completo su interés, haciéndole partícipe en el moribundo dolor y desorden existencial de su madre, en los remordimientos de Eva o los gritos de socorro de la desdichada Bárbara Molina desde las profundidades, a la par que nuevos datos del pasado salen a la luz y, con ello, un relato mucho más oscuro y sórdido que al principio.
Asistimos a la trágica transformación de la víctima, abandonando todo rastro de esa chica risueña y despierta del pasado para convertirse en un ser bajo anímicamente, odioso, conflictivo. Su pelea fulminante con su mejor amiga o el agudo distanciamiento con sus padres se complementa con las salidas amorosas e infructuosas con Martín Borrás o las citas culturales con Jesús que acaban también en fracaso. Porque, en verdad, le falta algo muy importante, más bien indispensable para volver a ser la de antes: amor. Por eso lo busca, prueba, intenta huir con sus tíos del Norte a los cuales aprecia y disfrutó tanto con ellos en el pasado. Bárbara solo quiere ser feliz.
Palabras Envenenadas es una cruda denuncia del abuso sexual, en este caso en la adolescencia, por lo que leerlo te va a resultar no pocas veces difícil y hasta incómodo. Sin embargo, Maite Carranza sabe como tratar tan delicado tema sin caer en el sensacionalismo sensiblero, y explora las inquietudes internas de cada uno de sus personajes con una prosa fresca y vigorosa, también descarnada y dolida al retratar los abusos y sus nefastas consecuencias. Es en este sentido cuando la parte final se revela como la más sorprendente y potente, una montaña rusa emocional que te dejará con el corazón en la garganta hasta la última línea, dejando una cierta tristeza pero también una renovada esperanza hacia el futuro.
Comenzamos bien este 2019 con esta obra que, encarecidamente, os recomiendo no solo por su trasfondo y la denuncia social de la que hace gala, sino también por ser una lectura amena y entretenida que te mantendrá enganchado todo el tiempo sin altibajos. Necesaria para comprender la magnitud de un problema que va en aumento y cuyo trauma destroza la vida de muchos jóvenes, quizás para siempre. Y para detectarlo a tiempo.

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