jueves, 26 de marzo de 2020

Sueños de Nación, de Elías Cohen

Hola de nuevo público, espero que tras casi un año de ausencia aún os interese ojear este humilde Blog, sin más pretensión que publicar mis valoraciones sobre todo tipo de películas y libros. Esta vez os traigo mi crítica de una obra que, siendo sinceros, me toca muy de cerca, no solo por desarrollarse en un futuro Israel, el país donde vivo, sin porque su autor, Elías Cohen, consumado analista político y abogado, es mi hermano. Y, si ya por tanto estaba muy interesado en leerla, una vez concluida la lectura debo reconocer que "Sueños de Nación" es una novela imperdible, con un fuerte y necesario mensaje a favor de la libertad, aplastada por la máquina de la tiranía, y la idea que plantea podría no alejarse mucho de la realidad.
Antes, como no, el argumento.¿De que trata?Primero debemos situarnos en el año 2060, en una Israel muy diferente de la que actualmente conocemos, gobernada por un sistema teocrático basado en la religión, en este caso el judaísmo. Tras la victoria del bloque religioso en las elecciones diez años atrás, el sector más laico del Ejército, en su intento por preservar el carácter moderno y libre de su país, orquestó un Golpe de Estado del cuál derivó una breve pero cruenta guerra civil, para que, finalmente, se instalará este régimen tiránico, amparado en la Biblia y el miedo, con un basto equipo de robots(es el futuro, los robots sirven para todo) para monitorear la sociedad israelí, evitar cualquier rebelión o acto subversivo a ojos de su liderazgo, el Consejo Rabínico Superior. Pero el asesinato de un prominente rabino, uno de las caras más reconocidas del régimen, y su rápida y nada creíble resolución empujará al inspector encargado del caso, el atormentado Abi Konnigsberg, junto al grupo clandestino disidente de La Resistencia, que cuenta entre sus activos a un astuto periodista y a una viuda de la guerra comprometida con los ideales del pasado, a proseguir una investigación "extraoficial" sorteando con más o menos suerte el asfixiante control de toda información, y no se detendrán hasta dar con la verdad y, probablemente, devolver la libertad a Su Pueblo.
Con claras reminiscencias a la literatura distópica de Phillip K.Dick, entre otros,  Sueños de Nación es un entretenido y bien construido relato de la complejidad de un Pueblo como el Judío, tan pequeño pero a la vez variado en su estructura y demografía. Corrientes religiosas, diferencias notables entre judíos procedentes del Norte de África y de Europa, y todavía es un Pueblo que muestra unidad ante los problemas, que con su sangre y esfuerzo levantaron el Estado de Israel en 1948, una Patria que culminaba con éxito el sueño sionista nacido cien años atrás. La novela no solo sabe explicar(y despertar interés)los datos históricos y sociales de la Nación Judía, para ponernos en el contexto, sino que la trama misma no aburre nunca, reforzado por una prosa ágil y dinámica, en el que la electrizante intriga no falta en sus más de 300 páginas. Esto, además de suponer la base de toda la historia, el incansable esfuerzo de la Resistencia para orquestar una Revolución contra el sistema, así como los desesperados intentos de la temida policía secreta-el Shomer-por desenmascarar a esta Oposición, empleando su brutal mecanismo de torturas. Es en este sentido donde las escenas de acción y suspense cobran fuerza, narradas de una forma muy "cinematográfica", que recuerda a los thrillers noventeros más destacados, entre ellos "Seven" de David Fincher. Las huidas de las autoridades del régimen o la muerte y destrucción causadas en el campo de batalla durante una guerra sin parangón son solo ejemplos de situaciones genialmente narradas, donde la tensión que invade a sus personajes se traslada al lector mismo. Esto, al menos en mi caso, me enganchó tanto que, en una noche, devoré las poco más de cien páginas que me distaban de su final. Y mereció totalmente la pena.
Sin embargo, el libro también tiene sus fallas, no es perfecto y, a fin de cuentas, es el  primero de su autor, al que le auguro una gran y próspera carrera como escritor. Se echa en falta una explicación más profunda sobre la dictadura que gobierna Israel, su estructura y liderazgo, al que solo se menciona por su nombre pero del cuál, realmente, poco sabemos. También creo, aunque es una opinión más personal, que la historia se desarrolla, en ocasiones, a demasiada velocidad y que se debería describir mejor algunos momentos y hasta personajes como cierto Ministro de Seguridad. Por otra parte, entregándonos a la empatía, probablemente Cohen buscaba eso, una obra de acción rápida y estimulante, con claras influencias y referencias hacia el Séptimo Arte("Todos estos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia")que refuerza su carácter distópico, un futuro que no suena a chiste, a juzgar por los últimos resultados electorales y la creciente presencia de la comunidad religiosa en la política israelí, dando lugar a conflictos estructurales que, quien sabe, podrían conducir a la inestabilidad de una sociedad ya polarizada...
En definitiva, cómprate por Amazon la nueva novela de Elias Cohen, en papel o, como hizo un servidor, por la maravillosa aplicación de Kindle, descargándotela por un precio hasta menor en cualquier dispositivo, Tablet, móvil o PC. Una oportunidad única de conocer Israel a fondo, y no de la forma superficial y altamente distorsionada de los medios, a través de una historia donde el presente y pasado se combinan, que constituye un retrato fascinante de un Pueblo que supo reinventarse en todas las tragedias que le sucedieron, un alegato a favor de la Libertad usurpada y la Rebelión contra la tiranía. A pesar de tratarse de una ficción, lo que cuenta no se aleja mucho de la realidad que define al Estado Judío, una brecha social y política que se ensancha con el paso del tiempo. Y es que, no pocas veces, la realidad supera a la ficción.

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