lunes, 6 de mayo de 2019

Ratatouille, un delicioso e inolvidable visionado

¡Cuaaaaaanto tiempo! Hace ya la tira que este Blog no se renueva, y la culpa de tal tragedia la tengo solamente yo. A partir de ahora me esforzaré lo más posible por evitar parones como este y poder continuar con esa pasión que tan en desuso la tengo, por desgracia: escribir. Sin más explicaciones que daros vamos a entregarnos al tema, a esa película o libro que toca comentar de forma positiva(o negativa) y, esta vez, desde luego, es la primera. Y es que Ratatouille de Brad Bird, una de las joyas de Pixar, el archiconocido gigante de la animación, es una cinta que no solo cumple para entretener a toda la familia, sino ir más allá y dar una lección de vida que no conoce de edades ni superficialidad, a través de sueños gastronómicos y muy buen gusto.¡Que aproveche!
Remy es una rata de campo cuyo mayor aspiración es llegar a ser chef. Pero en su sociedad ratonil ven demasiado absurdo su sueño y, especialmente su padre, lo presionan para que siga la senda de todas las ratas: robar para sobrevivir. Pero Remy se niega a rendirse y todos los días, mientras la anciana dueña de la casa donde el y su colonia viven escondidos duerme, aprovecha para deleitarse con los programas de Gusteau, exitoso cocinero francés y modelo a seguir de nuestro personaje. Sin embargo, un día todo se descontrola y Remy acaba solo y abandonado en las alcantarillas, aunque no deja que la desesperanza lo venza, y más cuando acaba justo debajo del mismo restaurante de Gusteau!A partir de aquí seremos testigos de su vertiginosa aventura por los fogones con la ayuda del Linguini, el ayudante de cocina, donde no faltarán las sorpresas y, sobre todo, el éxito contra todo pronóstico.
Ganadora de un Oscar a la Mejor Película de Animación en 2007, Ratatouille es una obra repleta de humor, emoción, drama e incluso acción. Pixar ya nos había conquistado anteriormente con cintas de la talla de Los Increíbles(2004) o las dos de Toy Story(1995 y 1999), pero aquí se nos presenta, a través de una especie de parábola infantil, un extraordinario y profundo relato de la importancia de los sueños y el necesario sacrificio por alcanzarlos. Hay escenas como la de Remy hablando con su conciencia personificada como su chef idolatrado que nos enseñan cuan importante es escuchar esa voz interior que nos empuja, nos mueve, nos hace avanzar. Tampoco falta la pasión del personaje hacia la comida, tan real que casi la sentimos propia, reforzada por el encanto que rezuma esa París romántica y única.
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Sin embargo, como cité anteriormente, tampoco falta la carga dramática y como, no pocas veces, una relación profesional puede acabar mal por culpa del orgullo y la codicia, como se puede apreciar en la creciente tensión entre Remy y Linguini. Por otra parte, el reencuentro con la familia de ratones complica aún más las cosas, hasta el punto que le presionan por volver a su antigua vida y alejarse de los humanos, considerados los más acérrimos enemigos de su especie, reflejando el dilema del pasado, de la pertenencia a un colectivo contra las aspiraciones del individuo, entre el destierro y la incertidumbre. Además, el chef y sucesor de Gusteau frente al restaurante, Skinner, sospecha de la verdadera "ayuda" que Linguini recibe para cocinar tan bien y hace lo posible por desenmascarar su empresa.
Pero el crítico que llego a acabar con la fama de Gusteau, el despiadado Anton Ego, decide visitar de nuevo el establecimiento y comprobar si es merecedor de ello. Es a partir de aquí, hacia el final de Ratatouille, cuando presenciamos el clímax de la historia a un frenético ritmo y donde no faltan la superación, la humildad frente a la arrogancia, el recuerdo que nos convierte en humanos, la ternura hecha plato. Un recorrido emocional, acompañado de la excelente canción de Camille, que nos dejará con un gran ánimo al terminarla.
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Seguramente habréis notado a lo largo de la crítica mi fascinación especial con esta película, pero es que son tantas las lecturas y sensaciones que se extraen de ella, que en definitiva me es inevitable derretirme con su recuerdo, en aquel entonces un niño de 8 años y hoy, tras tanto tiempo, sigo disfrutándola incluso más. Una animación excelente con un diseño de lo más realista y minucioso, que supuso no solo un aire de lo más fresco en su campo, sino un clásico hasta ahora que enseña cuán importantes somos y como podemos estar toda la vida ignorantes a ello. Sin duda de las mejores producciones de su estudio y una auténtica delicia para el paladar. Un trabajo exquisito que enseña mejor que muchos la esencia misma de la voluntad para lograrlo, un camino no exento de obstáculos y temores y que requiere el máximo esfuerzo, el 100% de nosotros. En verdad, todos somos una rata encerrada en su hábitat, consumida por la rutina, pero con la capacidad de hacer cosas realmente grandes, trascendentales en nuestro mundo.
Pero la voluntad es nuestra.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Paddleton, la fuerza de la amistad

La presenta película es, sin ningún margen de duda, de las más poderosas y memorables que he visto en mis años de consumista cinéfilo. Una obra original de Netflix, la mejor de la plataforma hasta la fecha, y no es que destaque por una historia de lo más compleja. Sin embargo, es esa misma sencillez la que hace grande a Paddleton, un dramático retrato salpicado de ingeniosa comedia del poder de la amistad y del sentido de la vida misma.
Andy y Michael son dos buenos amigos, además de vecinos, que disfrutan las noches viendo películas juntos y comiendo Pizzas. De día, en cuanto tienen algo de tiempo libre, juegan al Paddleton, un deporte invitado por ellos el cual consiste en lanzar una pelota contra la pared con la intención de que caiga dentro de un barril dispuesto detrás. A través de tan simples actividades se construye un vínculo fuerte que es puesto a prueba cuando a Michael le detectan un cáncer terminal incurable. Con pocos meses de vida, se niega a morir sufriendo en un hospital perforado por tubos y encuentra un medicamento, vendido en pocas farmacias, fabricado especialmente para personas enfermas que quieran acabar con su vida. Le pedirá a su amigo que le acompañe a hacerlo.
Quizás lo que más llamé la atención es su gran simpleza, sin detalles estrafalarios o espectaculares giros de guión para hacerla algo épico. No. Desde su viaje al pueblo para hacerse con la pastilla hasta su regreso a casa, no hay nada sorprendente en toda la cinta, sino que su costumbrismo es el motivo por el que hay que verla. Lejos de superficialidad, de efectismos argumentales, y más cercana a la vida misma, un natural retrato de una amistad unida hasta el inevitable final.

Cabe resaltar que, a pesar de su dramático fondo, el humor está presente en no pocas ocasiones y hacen de algo tan duro más llevadero. El desternillante monólogo de su película favorita en un bar o algún que otro momento de despiste con las luces de la habitación nos sacarán muchas risas, momentos reforzados por las inmejorables interpretaciones de sus protagonistas, y es hacia el final cuando el espectador romperá a llorar desenfrenadamente, en una escena que le conmoverá enormemente el corazón. Tal como a  mi me lo hizo.
Es una película vista interminables veces, de las que te sabes a la perfección como termina, pero su forma de contarse y la fuertes emociones que hace sentir la convierten en uno de los mejores productos de la plataforma, tan humana como realista. No hace falta amor de por medio, solo dos inseparables amigos cuyas vidas se vieron truncadas por los inesperados giros de guión de la vida, quedando para la posterioridad un maravilloso recuerdo, imposible de olvidar.

viernes, 15 de marzo de 2019

Green Book


Resultado de imagen de green bookPues sí, por el título y la descripción nuevos habréis notado un cierto cambio en el alma de este Blog, pero todo tiene su razón: yo soy más de ver películas. Y para no abandonar tan pronto esta empresa tendrán lugar en este pequeño rincón virtual, también, críticas cinéfilas que informarán cuán recomendable o no es la cinta que aquí os presento. De hecho, empezamos con una muy reciente, quizás de las mejores que he visto en mucho tiempo, y no, no lo digo por que haya ganado el Oscar a la Mejor Película de este año(dichos premios ya están demasiado politizados y vendidos al mejor postor). Señoras y señores, hoy toca Green Book de Peter Farrelly.
Antes de comenzar fijémonos en su realizador, en ese nombre. ¿No os suenan los Hermanos Farrelly, Peter y Bob, los responsables de comedias míticas y hasta tiernas a pesar de su absurdo ritmo como Algo Pasa con Mary, Irene y Yo o Amor Ciego, y otras de peor calidad como Movie 43? Pues uno de ellos, el citado Peter, decidió tomar un camino radicalmente diferente y traernos, basado en una historia real y bonita, una película que lo saca de ese encasillamiento creativo para elevarlo como un cineasta brillante, que sabe introducir un humor característico pero fino en esta trama que rebosa humanidad.
Retrocedemos hasta los años 60. Tony Lip, interpretado por el gigante de la interpretación Viggo Mortensen, es un rudo pero a la vez bonachón italoamericano del barrio del Bronx, Nueva York, quien, tras estar "temporalmente" sin trabajo, es contratado  por un pianista afroamericano llamado Don Shirley, un papel para otro coloso como es Marhershalah Ali, como su chófer durante los meses que dure su gira de conciertos por el sur de Estados Unidos, una región, especialmente en aquella época, hostil contra la raza negra. Por ello, Tony se guiará por el "Libro Verde"(de ahí el título de esta obra)que le indicará los pocos establecimientos dispuestos a aceptar personas de color. Todo lo que se desarrollará después, a través de las muy diferentes perspectivas de ambos personas, es un relato conmovedor de la continua lucha contra el racismo y los prejuicios, sin pecar de sensiblera en exceso, un viaje hacia lo más profundo de América y de uno mismo.

La historia, por lo visto, nos es más que conocida, con los típicos ingredientes conciliadores y efectivos para su mensaje. Pero, aunque la idea no sea original, la forma de contarla y, sobre todo, de presentarla, es muy diferente a todo lo anterior, sin incidir tanto en los momentos más difíciles y los ataque más humillantes hacia Don por su raza sino que equilibra la balanza con una suerte de golpes cómicos que, sin embargo, no esconden ni quieren hacerlo la cruda realidad de la época. En cada concierto, en cada tecla del piano que toca casi sentimos esa impotencia del personaje de Ali, desahogada en un compás trágico y constante. 
Tampoco se puede olvidar la  creciente transformación de su acompañante, un Tony de fuertes raíces y con sus prejuicios, aunque sin llegar nunca al nivel de los blancos de su alrededor. Con un principio algo accidentado por las excentricidades del genio al que conduce, pronto nacerá entre ambos una gran amistad, hasta el punto de ayudar el segundo al primero para escribir bonitas cartas a su mujer o ayudándose en más de un problema. Puede que no tengan la misma cultura y vivan una realidad distinta, pero eso importa bien poco cuando la humanidad esta presente.
No es una obra redonda. Quizás se torne demasiado previsible en no pocas ocasiones y otra pega podría ser que no se profundiza tanto en el artista, sus inquietudes que en más de una vez se nos muestran y no se ahonda más en ellas. Aparte de ello, no puedo decir nada destacable en ese sentido. No se me ocurre. También habría que tener presente que la película no solo es una representación del racismo sureño y la ignorancia, sino además un canto a la libertad y de la individualidad, al margen de que color o etiqueta te pongan. Ver a las personas como realmente son, y olvidándonos de esa cáscara superficial que nosotros mismos creamos.

Para concluir, pienso que su visionado tendría que ser obligado y más en estos tiempos, donde los avances científicos y tecnológicos no han ido tanto de la mano con otros problemas que, más que desaparecer, aumentan y cada vez más rápido. Los niveles de antisemitismo por las nubes, atentados contra mezquitas, asesinatos de afroamericanos(en correlación al tema de la película)...Debemos tomar conciencia del presente y hacer un verdadero esfuerzo por dejar atrás todo ese odio, toda esa intolerancia que tanto mal hace a la civilización humana, desde siempre. Green Book es un claro ejemplo como, incluso en tiempos difíciles, hay esperanza para un entendimiento, hasta para superar las limitaciones y transformar la realidad. Por cierto, está basada en hechos reales, para que no quepa duda de su veracidad.

sábado, 2 de marzo de 2019

Diario de un Pardillo

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Siguiente recomendación para estos días, esta vez con un escritor de lo más famoso en la literatura infantil y juvenil desde mucho tiempo y cuyo nombre seguro que te sonará de algún libro que te obligaron a leerlo y comentarlo en tus días de la ESO: Jordi Sierra i Fabra, con su obra Diario de un Pardillo. 
Se lo que piensas: parodia a la española del superventas también juvenil Diario de Greg. Y razón no te falta. Pero su autor no se limita a eso y consigue, con su característica prosa fresca, una historia amena y cómica que te dejara bastante satisfecho.
En esta ocasión seguimos las aventuras de Mariano, un chico que acaba de cumplir doce años y decide, como no, plasmar su vida en un diario durante un año, en donde nos contará todo lo interesante y rocambolesco que le pasa, desde el alineamiento con su abusón hasta sus vibrantes deseos por intimar con la chica que más le gusta, sin mencionar el divertido retrato que hace de su familia, hilvanado siempre de un más que presente buen humor que te sacará hasta una risa como lector. No podemos olvidar como nuestro protagonista, en un intento de "autocensura", sustituye toda palabrota o expresión malsonante por varias X que, sin embargo, no nos dificultan para adivinar su significado.
Contrariamente a la novela que comentamos pasadamente, esta es una fantástica lectura que te hará disfrutar de peripecias juveniles sin caer en los mismos tópicos y barreras morales. A mi juicio es el defecto que, por otro lado, presenta la colección de Diario de Greg. De nuevo este referente literario, el señor Jordi Sierra i Fabra, muestra su genialidad para manejar diferentes géneros sin caer en la monotonía argumental, y ofrece algo diferente y, sobre todo, entretenido a su público. No dudes en hacerte con ella en la librería más cercana.
Por cierto, inmejorablemente ilustrada por el artista Romeu.

viernes, 22 de febrero de 2019

Palabras Envenenadas


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¡Bienvenidos!Acomodaos y sentíos como en casa en este nuevo rincón dedicado exclusivamente a reseñas y recomendaciones de libros que un servidor leyó en su momento. Espero que cada entrada que aquí exponga os resulte de lo más útil y efectiva a la hora de zambulliros en la lectura, hoy un bien en extinción. Se tratarán muchos géneros, puntos a favor y en contra pero, sobretodo, dejaré bien claro tan recomendable o no es la obra que aquí os traigo. Sin más que añadir a esta introducción, comencemos con una que recientemente acabé de leerla y, francamente, me dejó muy impactado. Os presentó Palabras Envenenadas de Maite Carranza.

Premiada por Edebé en categoría de Literatura Juvenil en 2011, esta novela cuenta como historia la desaparición de Bárbara Molina, una joven de 15 años cuyo rastro se perdió hace más de cuatro años. Sin embargo, un inesperado suceso lo cambiará todo y hará de ese día una carrera contrarreloj para, nada menos, saber la verdad, a través de los ojos de tres personas cercanas a la chica, como su amiga Eva, el subinspector antes encargado del caso Salvador Lozano y su madre Nuria, además de la narración en primera persona acometida por la misma Bárbara, en no se sabe que lugar.

Dicho lo anterior, nos adentramos en una trama que va más allá de constituir una intriga policíaca, sino que pone en tela de juicio de una forma clara y dura aquellos mitos y preconcebidas ideas respecto a la juventud y la sociedad contemporánea. Evidentemente, la autora se sirve de todos los posibles sospechosos del caso, representando en el exnovio de Barbara, el incontrolable Martín Borrás, como arquetipo de joven adinerado y altamente inmaduro que en la mentalidad colectiva puede ser visto como una atracción muy sugerente que encandilaría a más de una malafortunada. Pero también nos la vemos con el profesor de Sociales Jesús López, docente en la escuela de Bárbara y seductor de sus alumnas a través de su extenso conocimiento sobre las artes y la filosofía, el cine y la literatura, pero bajo esa mascara intelectual se esconde un carácter pederasta el cuál consigue disimular transmitiendo buen rollo y cercanía con esas chicas, incluyendo nuestra protagonista. Ambos son señalados por su peculiar relación con ella y, sin embargo, ninguno parece ser el culpable, mientras oímos la nerviosa y asfixiante narración de la víctima desde algún sótano, lejos de toda civilización, apresada por un peligroso maníaco del que nunca desvela su nombre. A medida que el lector avanza en sus páginas, los giros argumentales y alguna repentina información atrapan por completo su interés, haciéndole partícipe en el moribundo dolor y desorden existencial de su madre, en los remordimientos de Eva o los gritos de socorro de la desdichada Bárbara Molina desde las profundidades, a la par que nuevos datos del pasado salen a la luz y, con ello, un relato mucho más oscuro y sórdido que al principio.

Asistimos a la trágica transformación de la víctima, abandonando todo rastro de esa chica risueña y despierta del pasado para convertirse en un ser bajo anímicamente, odioso, conflictivo. Su pelea fulminante con su mejor amiga o el agudo distanciamiento con sus padres se complementa con las salidas amorosas e infructuosas con Martín Borrás o las citas culturales con Jesús que acaban también en fracaso. Porque, en verdad, le falta algo muy importante, más bien indispensable para volver a ser la de antes: amor. Por eso lo busca, prueba, intenta huir con sus tíos del Norte a los cuales aprecia y disfrutó tanto con ellos en el pasado. Bárbara solo quiere ser feliz.

Palabras Envenenadas es una cruda denuncia del abuso sexual, en este caso en la adolescencia, por lo que leerlo te va a resultar no pocas veces difícil y hasta incómodo. Sin embargo, Maite Carranza sabe como tratar tan delicado tema sin caer en el sensacionalismo sensiblero, y explora las inquietudes internas de cada uno de sus personajes con una prosa fresca y vigorosa, también descarnada y dolida al retratar los abusos y sus nefastas consecuencias. Es en este sentido cuando la parte final se revela como la más sorprendente y potente, una montaña rusa emocional que te dejará con el corazón en la garganta hasta la última línea, dejando una cierta tristeza pero también una renovada esperanza hacia el futuro.

Comenzamos bien este 2019 con esta obra que, encarecidamente, os recomiendo no solo por su trasfondo y la denuncia social de la que hace gala, sino también por ser una lectura amena y entretenida que te mantendrá enganchado todo el tiempo sin altibajos. Necesaria para comprender la magnitud de un problema que va en aumento y cuyo trauma destroza la vida de muchos jóvenes, quizás para siempre. Y para detectarlo a tiempo.